martes, 7 de septiembre de 2010

Viaje a Noruega (parte II)

Después del viaje en el trenecito llegamos a Bergen sobre las 07:30 horas de la mañana de aquel día… directamente nos dirigimos hacia el exterior de la estación, aquella estación campechana, pequeña, acogedora, donde todo el mundo se quedó haciendo cola para tomarse algo caliente ya que la temperatura empujaba a ello…

Caminaba por las calles de Bergen sin detenerme, admirando todo lo que me permitia el paisaje, las casas unifamiliares, los parques, todo cerrado…

Llegamos a una plaza justo al lado del centro de información de Bergen donde poco a poco se reunieron un grupo de jovencitas chicas rubias con botas de lluvia y ropa deportiva. A mi entender me imagino que iban a trabajar al puerto, a recoger pescado o a venderlo en el mercado del puerto.

Tras recoger folletos informativos fuimos a coger el bus hacia Montana, una zona residencial de Bergen donde teníamos el albergue, zona bautizada por el Llinares como “Hanna Montana”. Yo le decía que por su culpa cuando volviese a España se me escaparía que estuve en Hanna Montana.  Allí se nos complicaó un poco la existencia… No tenían la habitación preparada y no pudimos hacer el check-in pero dejamos las maletas y nos bajamos a Bergen, anduvimos por las calles, vimos las típicas casas del puerto reconstruidas y nos metimos por las callejuelas que ocultan tras de sí, era todo muy bonito y muy tranquilo, se respiraba aire puro.

Fuimos a comer al mercado de pescado de Bergen, muy rico el bocadillito de salmón. Luego de comida minimalista a otro garito del interior del puerto, por las callejuelas que comentaba anteriormente, tomando de postre un buen Irish Coffe invitado por un paisano de cullera.

Esa noche creo que fue cuando descubrimos el EGON. ¿Qué es EGON? Os estaréis preguntando…

EGON es una franquicia de restaurantes típicos en Noruega, algo como el Fosters Hollywood pero con algo más de clase. En concreto el EGON de Bergen era para verlo por dentro, el diseño era como estar dentro de unas cuevas, con velas y calefacción… un ambiente muy bueno, aunque la terraza que daba al puerto tampoco tenía desperdicio.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Viaje a Noruega (parte I)

El pasado miércoles día 25 de agosto partí hacia Noruega con tres amigos, Carlos, el Llinares y Dani. En unas 3:30-4:00 horas estábamos llegando a Rygge a aproximadamente 20km de Oslo, la capital del país.

Era la 01:00 horas del 26 de agosto cuando llegamos a la puerta del hostal, todavía recuerdo que un poco antes de llegar por la calle pasamos por delante de un bar con terracita desde el que un hombre acompañado de dos amigas nos dijo “¡¡Welcome to Oslo!!”.

Al día siguiente nos levantamos a las 9:00 horas … esto lo recuerdo con exactitud ya que dijimos de levantarnos a las 7:00 horas para ir a la estación a por el Oslo Pass pero no fue así, dormimos dos horitas mas. La noche anterior tras dejar las maletas bajamos a ver las calles con más detalle y entrar en un garito a tomarnos las primeras cervezas Rygnes.

Rygnes es una marca de cerveza perteneciente al grupo Carlsberg y que en Noruega es prácticamente la cerveza por defecto que te sirven cuando sueltas un “… and for drink one large beer”.

El primer día por Oslo nos llovía hasta las 16:00-17:00 horas, llovía de forma continua, no fuerte pero constante e ininterrumpidamente. Visitamos entre otras cosas el parque Vigeland.

Ese mismo día por la noche cogimos un tren hacia Bergen, la segunda ciudad de Noruega y conocida como la ciudad universitaria, bautizado por Llinares como “el tren de la muerte” ya que lo cogimos de noche y se trataba de una especie de cercanías que iba parando cada 10min y que tardaba 7 horas en realizar el trayecto Oslo-Bergen. 
Este tren a pesar del nombre que le puso el Llinares nos ofrece unas vistas increíbles pero si lo cogéis de noche no tendréis otro remedio que intentar dormir.

Dani puede dar fe de las múltiples posturas que probé para alcanzar el sueño…

sábado, 31 de julio de 2010

La tormenta rubia

Ayer quedamos Dani, Raúl, el Llinares y yo para echar una timbita de PRO a lo grande, un 2 vs. 2 con multipat adquirido por Jesús que, tras ser testeado por nosotros, funciona muy bien y ha sido sin duda una buena compra.

Tras multiples partidos acumulando derrotas Raúl y yo conseguimos ganar un partido muy trabado y luchado contras un suertudo Dani y un alcoholico Llinares.

Fue un España – Valencia.

Lo más importante es que Raúl y yo a final de la tarde nos habíamos convertido en un tándem competitivo que era capaz de poner contra las cuerdas al Llinares y su secuaz.

La gran anécdota era que se celebraba el vigésimonoveno cumpleaños del Llinares e ingerió unas 7 latas de cerveza Voll-damm con lo que al final de la tarde… dobló… dobló de una manera considerable.

Hasta aquí lo importante de la sección de timba y resultado.

El Llinares cogió una castaña impresionante de la cual se vió seriamente perjudicado notando los efectos del alcohol nada mas levantarse del sofá… ni siquiera se podía mantener en pie.

Caminábamos por el cedro cuando de repenté se detuvo y nos dijo “sopem açí..açí..” No podía con su cuerpo de tal “menla” que había enganchado. 7 latas de Voll-damm y 2 mojitos pudieron con un hombre que, a sus 29 años, nos decía en mi casa: “Yo només hem bufe en casalla…”. Ahora sabemos que no es así.

Echó la pota 3 veces en la misma acera del garito donde cenamos, luego se fue al servicio o como le decía yo “se fue a la habitación de pensar” a meditar sobre su actuación. Luego cuando el resto terminamos de cenar, mientras el Llinares seguía pensando en la habitación… pedí que le envolviesen el bocadillo para llevárnoslo.

Al cabo de un rato se cenó su bocadillo y sorprendentemente le volvió el color a la cara. Entramos al Matisse y se pidió un gyntonic, con dos cojones!! Impresionante!! Había resurgido de sus cenizas.

Se tomó dos gyntonics y un wishky con naranja. Luego fuimos al “taytantos” a terminar de “dar pena” y allí se volvió a tomar otro gyn. Vamos, estaba pletórico.

Y luego a la vuelta a casa, decidió sabiamente que Dani le llevase con el coche a casa. Buena elección.

Pues nada, solo me queda decir, ¡¡felicidades Llinares!! ;P

martes, 6 de julio de 2010

9 meses en un cortijo

La palabra cortijo viene del latín cohorticulum que procede de cohors = patio, corral.

Son edificios que se encuentran aislados en el campo, tan aislados como me encontré yo en una etapa pasada, aislado, sin comunicación con un grupo de gente como bien me había habituado anteriormente en otras etapas, como en la de la fábrica de algodón. Quizás me habitué demasiado, porque lo he echado de menos.

Yo solo, en una increíble hazaña de trabajo autónomo y decisiones autónomas. Se podría decir que tenía un encargado de hacerme ver la luz, un guía que parecía un delfín por su manera de comunicarse conmigo y de transmitir sus pensamientos sobre nuestras labores en el cortijo.

Al llegar, huyendo de aquella fábrica a aquel cortijo, creí que era un destino agradable, un cambio a mejor, un paso adelante, y ahora sé que sin duda me ha hecho madurar… Soy consciente que he salido del cortijo con más madurez y arduo en más batallas que las que ya llevaba acarreadas al huir de la fábrica.

De nuevo, promesas que no valen nada, palabras que se las lleva el viento, vendedores de humo se volvieron a cruzar en mi camino, esta vez en un camino que tenía como punto de origen una fábrica de algodón de la cual, ironías de la vida, salí a raíz de palabras que se las lleva el viento, de vendedores de humo.

No sé si soy creyente del karma, de que todas las acciones que llevamos a cabo nos repercuten mas tarde o pronto… pero a veces espero que así sea. Cuando pienso esto, hipócritamente, no pienso en mi, no pienso en mi bien sino en el mal para terceros. Esto no es correcto, no está bien, pero en esta etapa en el cortijo espero que si a los que allí habitan les tratarán como a perros, que es como tratan a “su gente”, no les vendría nada mal, pues no se merecen nada más.

No sé que me depara este cambio de aires, pero es algo que venía buscando, en silencio sí, pero es algo que venía buscando, sabía que aquel cortijo solo era una madriguera en el camino de huida de la fábrica y que me serviría de trampolín a “otros lares”.

Diría que hoy he comenzado algo pero eso sería mentir… hoy realmente he seguido mi camino, no quizás un camino que tenía a ciencia cierta y estaba seguro que era por el que quería o por el que terminaría andando… pero es el camino que, a día de hoy, voy a seguir porque a veces la vida nos va llevando por un camino en concreto y luego por otro. Empiezo a pensar que es posible que pocas veces tengamos la oportunidad de elegir un camino u otro.

Aquí dejo esta obra maestra de algo, que para mí solo son pensamientos que me acaban de invadir sentado delante de mi ordenador y que espero que los que me conozcan bien sepan de que estoy hablando, lean mas allá de las letras y cojan un mensaje que sirve para no agachar la cabeza ante las adversidades y seguir el camino que todos y cada uno de nosotros tenemos marcado y que somos capaces de modificarlo tanto como la misma vida nos puede hacer ir por otro.

Bienvenido a mi nueva etapa, bienvenido a la nueva fábrica.